LA DISTANCIA CÓMODA: "ANTES DE QUE FUERA OCTUBRE", DE ÓSCAR CONTARDO
Juan Rodríguez M. E n Los mandarines , la novela de Simone de Beauvoir, un funcionario soviético, desertor del régimen, llega a París trayendo a cuestas un expediente con documentos y testimonios que demuestran la existencia de campos de trabajos forzado en la Unión Soviética. Gracias a Scriassine, un desencantado del comunismo, quizá una versión ficticia del húngaro Arthur Koestler, esos papeles llegan a manos de Robert Dubreuilh y Henri Perron, versiones ficticias de Jean Paul Sartre y Albert Camus. Lo esperable es que ambos intelectuales condenen públicamente, en su diario, a la URSS, pero Dubreuilh y Perron saben que hacerlo significa darle armas a los defensores de Estados Unidos y el capitalismo; y, peor, significaría romper con el Partido Comunista francés. Los prisioneros del estalinismo, especula un personaje, puede que sean quince millones de personas, en una hipótesis moderada. "Henri sintió que el pánico se apoderaba de él. Ya había oído hablar de esos campos, pero va...