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Mostrando las entradas etiquetadas como Lecturas

LA DISTANCIA CÓMODA: "ANTES DE QUE FUERA OCTUBRE", DE ÓSCAR CONTARDO

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Juan Rodríguez M. E n Los mandarines , la novela de Simone de Beauvoir, un funcionario soviético, desertor del régimen, llega a París trayendo a cuestas un expediente con documentos y testimonios que demuestran la existencia de campos de trabajos forzado en la Unión Soviética. Gracias a Scriassine, un desencantado del comunismo, quizá una versión ficticia del húngaro Arthur Koestler, esos papeles llegan a manos de Robert Dubreuilh y Henri Perron, versiones ficticias de Jean Paul Sartre y Albert Camus. Lo esperable es que ambos intelectuales condenen públicamente, en su diario, a la URSS, pero Dubreuilh y Perron saben que hacerlo significa darle armas a los defensores de Estados Unidos y el capitalismo; y, peor, significaría romper con el Partido Comunista francés. Los prisioneros del estalinismo, especula un personaje, puede que sean quince millones de personas, en una hipótesis moderada.  "Henri sintió que el pánico se apoderaba de él. Ya había oído hablar de esos campos, pero va...

UN MISTERIO CIENTÍFICO: SCIASCIA Y LA BOMBA ATÓMICA

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Juan Rodríguez M. E l instituto al que llegó el físico italiano Ettore Majorana, en Leipzig, en enero de 1933, estaba entre un manicomio y un cementerio. Tal vez la mejor ubicación para un instituto de ciencias sea entre un manicomio y un cementerio. La ciencia intenta conocer, y sabe mucho, pero en perspectiva universal o cósmica sabe poco, siempre sabrá poco. Uno puede alejarse muchísimo del cero, avanzar, y a la vez no acercarse nada al infinito. De la locura y la muerte tenemos algunas ideas, pero en realidad no sabemos nada; supongo.  Majorana es el protagonista de La desaparición de Majorana , un libro que Leonardo Sciascia publicó en 1975. El 25 de mayo de 1938, Majorana dejó dos notas suicidas, una para su jefe en la Universidad de Nápoles, la otra para su familia en Roma. Luego desapareció y nunca más se supo de él. La policía cerró el caso, esperablemente, aceptando la hipótesis del suicidio. La familia nunca se resignó, lo creyó vivo, tal vez oculto en algún convento. Sc...

AHORA Y SIEMPRE: UNA SENSACIÓN POR ESCRITO

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"Rain, Steam and Speed – The Great Western Railway", J. M. W. Turner. Juan Rodríguez M. E so que llamamos modernidad líquida, la ausencia de solidez, de fundamento, es una experiencia que conocemos al menos hace dos mil quinientos años: entramos y no entramos en los mismos ríos, somos y no somos, dijo Heráclito. La modernidad, decía Baudelaire, es lo transitorio, lo fugitivo, lo contingente.  Los ríos llegan al mar, llenan el mar; o tal vez es el mar el que alimenta a los ríos, cuando se evapora y se llueve. Sin embargo, hoy, cuando el agua ya no es más un recurso renovable, cuando, por ejemplo, en Santiago ya casi no llueve y el Mapocho solo guarda el nombre de río, ¿quién alimenta a quién? De nuevo: somos y no somos, las cosas son y no son, habrán sido. Todavía somos modernos y ya no somos modernos; contemporáneos.  Escribo esto que escribo luego de leer Oscuros Ríos , de Juan Carlos Villavicencio, un poemario que es heracliteano desde el título, y que entonces no lo es. Fu...

LA INCERTIDUMBRE DE LA MORAL

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"El sacrificio de Isaac", de Caravaggio. Juan Rodríguez M. U na refundación de los derechos humanos, ni más ni menos, ese es el principio del libro El imperativo de la humanidad , del filósofo chileno Juan Manuel Garrido. ¿Cómo hacer esa refundación? El subtítulo responde: "La fundamentación estética de los derechos humanos en Kant". Y, sin embargo, en el prefacio, antes de comenzar con la tarea, Garrido anuncia su fracaso: "No calculé [...] las consecuencias teóricas con que me iba a tropezar. Lo bello (o como diré hacia el final del libro: lo digno-de-ser-mirado) no abre paso al bien moral". ¿Y entonces? Entonces dan ganas de leer el camino de ese fracaso, de esa "destrucción", más ganas, tal vez, si supiéramos que su éxito radica en ese fracaso: "Esta destrucción me permitió descubrir [...] una dimensión de la experiencia que, debido a su gratuidad y a su reticencia a erigirse en principio universal, nos deja mucho más cerca del vértigo,...

UN FANTASMA RECORRE EL MUNDO 'EL TIEMPO DE LA MEMORIA' DE CARLOS PEÑA

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EL TIEMPO DE LA MEMORIA Carlos Peña Taurus, 2019, 240 páginas.  Juan Rodríguez M. 1.   Tal vez los humanos somos, como todo animal, seres anclados al presente; conciencias ilusas, en el mejor de los casos. En el primer capítulo de El tiempo de la memoria , Carlos Peña cita a Freud, quien afirma que “las fantasías [infantiles] son producto de épocas posteriores que se reproyectan desde el presente de entonces hasta la niñez temprana”. Entonces Peña escribe que “el pasado sería, en verdad, un presente encubierto”. Luego habla de los «Recuerdos encubridores», cuando ya no es el presente el que se disfraza de pasado, sino que el pasado cubre “un momento posterior”. En todo caso, pienso, esos juegos mentales ocurren siempre ahora, en presente.  Kant imaginó que los seres humanos, o al menos los seres racionales, tenemos una batería de conceptos, categorías o formas —que podríamos describir como mentales— a partir de la cual ordenamos el material que nos viene de fue...

SUSAN SONTAG, ÍNTIMA Y PÚBLICA

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Una extensa entrevista y los recuerdos de una escritora que vivió con ella nos acercan a las opiniones y a la cotidianidad de una intelectual, una ensayista, una crítica que siempre quiso ser considerada como una escritora de ficción. Juan Rodríguez M. H ay cuatro formas de conocer a alguien: en persona, por lo que dicen de ella, por sus ideas (o sus obras) y por lo que dice de sí misma. A Susan Sontag (1933-2004) —la intelectual estadounidense responsable de ensayos como Contra la interpretación y Sobre la fotografía , y novelas como Estuche de muerte y En América — la mayoría probablemente no la conoció en persona. No hay otra chance, entonces, que recurrir a las tres últimas alternativas: sus ficciones, ensayos y memorias; libros sobre ella, como Un mar de muerte. Recuerdos de un hijo , en el que David Rieff muestra los últimos meses de vida de su madre. Y ahora, además, a los volúmenes Siempre Susan. Recuerdos sobre Susan Sontag (Errata naturae) y Susan Sontag. La ent...

NONA FERNÁNDEZ: LOS MECANISMOS DE LA IMAGINACIÓN

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LA DIMENSIÓN DESCONOCIDA Nona Fernández Literatura Random House, 2016, 233 páginas La imaginación es, según Kant, la facultad de hacer presente aquello que está ausente, la facultad de la re-presentación. […] La imaginación es el prerrequisito del comprender. Hannah Arendt. «… detener la mecánica del mal.» Luego de leer esas palabras en La dimensión desconocida , de Nona Fernández, anoté en el blanco de la página: la mecánica del mal… la mecánica de la imaginación. ¿La mecánica de la imaginación contra el mal? Instalada en la dictadura de Pinochet, la novela de Fernández cuenta… imagina, ensaya la historia (tomada de la realidad) de un torturador arrepentido de su trabajo, que da una larga entrevista para confesar sus crímenes. A la vez que la narradora nos habla del agente y de la «dimensión paralela y oscura», «desconocida» —como la serie de televisión— que abre la confesión, nos cuenta su propia experiencia frente al relato. Intenta imaginar las sensaciones de las ví...

DIOS ES DINERO ES LITERATURA

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EL PRECIO DE LA VERDAD. DON, DINERO, FILOSOSFÍA Marcel Hénaff Lom, 2017, 548 páginas. Todas las mañanas para ganarme el pan voy al mercado donde se compran las mentiras. Lleno de esperanza me instalo en la fila de los vendedores.  Bertolt Brecht.  Según una historia que cuenta Nietzsche, la verdad pasó de ser una idea que se puede conocer (Platón) a ser una fábula que no obliga a nada (Kant).  Con Kant, dice Nietzsche, la existencia de Dios no podía demostrarse, pero al menos era pensable. Era posible. Claro que un dios que sólo es posible es lo mismo que un dios muerto. O mejor (y esto ya es de mi cosecha), es literatura. No necesariamente en un sentido peyorativo de la palabra (aunque probablemente igual lo sea para un creyente), sino que literatura en cuanto producto de la imaginación. Es más, en cuanto el mayor producto posible de la imaginación: una suerte de ideal de la razón literaria, su idea regulativa (Kant), el absurdo verosímil. Y, de nuevo, no...

LA SOCIEDAD FANTÁSTICA: CONTINUACIÓN DE MARX, EL GRAN SATÍRICO DEL CAPITALISMO

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LA HISTORIA DE EL CAPITAL DE KARL MARX Francis Wheen Debate, 2007, 157 páginas. Mas he aquí que, desde la ventana, veo pasar unos hombres por la calle: y digo que veo hombres, como cuando digo que veo cera; sin embargo, lo que en realidad veo son sombreros y capas, que muy bien podrían ocultar meros autómatas, movidos por resortes. Descartes, Meditaciones metafísicas .  Dediqué una lectura anterior a la biografía de Karl Marx escrita por Francis Wheen. Esa en la que, entre otras cosas incitantes, dice que El capital es una obra de arte. Pues bien, ahora tengo entre manos la fuente de esa tesis, otro libro de Wheen: La historia de El capital de Karl Marx , donde el autor británico cuenta que Marx se identifica como artista. («Karl Marx se veía como un artista creativo, un poeta de la dialéctica. “En lo tocante a mi obra, seré sincero contigo —le escribió a Engels en julio de 1865—. Cualesquiera que sean los defectos que puedan tener, mis escritos tienen la venta...

NOSOTROS, FERNANDO PESSOA

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PAPELES PERSONALES Fernand Pessoa Selección, traducción y prólogo de Adán Méndez Ediciones UDP, Santiago, 2016, 377 páginas. Un seudónimo es un nombre falso, o sea, supone que exista un nombre verdadero, real, o al menos anterior al seudónimo. Por ejemplo, el nombre es Lucila Godoy y el nombre falso es Gabriela Mistral. Un heterónimo es, en cambio, otro nombre, no uno falso y ni siquiera secundario. Es un nombre entre otros nombres, podríamos decir. Es otro yo, pero tan yo como cualquiera. Ni reemplaza ni es reemplazado. Quizás en el caso de los heterónimos tenga sentido, más allá de la cortesía, el uso de la primera persona plural en un ensayo, e incluso del impersonal: como cuando alguien dice «creemos que» o «uno cree que», en vez de decir «yo creo que». «No se debiera hablar en primera / persona / del singular — es falta de modales», dice Nicanor Parra, «habría que reducirse al mínimo / habría que arrodillarse y llorar». (Tal vez el heterónimo sea la solución al misterio de ...